¿Qué mensaje se le da a una nación, cuando su presidente celebra un gol ante un rival como Nueva Zelanda, que poca resistencia opuso ante la Selección Mexicana de Futbol en un partido de repechaje?

En qué piensa el jefe del ejecutivo, para mandar cuatro tweets para referirse a la victoria del equipo de Miguel Herrera, cuando por ejemplo, hay temas como el magisterial que merecen toda su atención, dado lo prologado del conflicto en la capital mexicana, y no un partido al que llegó el Tricolor por sus malos resultados en el Hexagonal clasificatorio para Brasil 2014.

 

Habrá que preguntarle al equipo de comunicación de presidencia, en qué momento se les ocurrió la idea para que EPN lanzara tantos tweets, que pareciera celebran una hazaña del futbol nacional, cuando en realidad reflejan el conformismo de pasar de último minuto a un repechaje, gracias al esfuerzo de un tercero (Estados Unidos) y a la pésima gestión de los directores técnicos que han desfilado, y en especial, de los hombres de pantalón largo de la FMF. Vamos, es como felicitar a quien pasa un examen extraordinario de panzazo, a quien llega tarde al trabajo, o a quien incumple sus promesas de campaña y ofrece a cambio, insensibles pactos y reformas, mientras la economía se estanca.

Lo lamentable del caso, hablando de comunicación política, es que al presidente Enrique Peña Nieto también se unieron algunos otros personajes, que defendieron su derecho a ver ese juego de futbol, como si en realidad no tuvieran mejores cosas que hacer, como si desquitaran los salarios que ganan. Lo peor, es que tanto el senador Javier Lozano, del Partido Acción Nacional, como el Diputado Federal por el Partido de la Revolución Democrática, Fernando Belaunzarán, defendieron en Twitter su derecho a ver el partido de ida entre México y Nueva Zelanda, de la siguiente forma:

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Javier Lozano, por ejemplo, pone como virtud el decir la verdad, porque peor sería mentir, cuando lo mejor en realidad, sería que no mandara ese tipo de tweets. Es mejor se guarde su gran afición hacia la Selección Mexicana para apoyarla hasta de manera presencial ahora que sea el Mundial de Futbol, pero no en sus horas de trabajo.

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Por su parte Fernando Belauzarán, quien considera “alto” el sueldo de los legisladores, lanzó un tweet para expresar que vería el partido sin el permiso de quienes pagan su salario.

Belauzaran V2

Lo que dejan ver los tres casos en cuestión –sin descontar el “convivio” que protagonizó Ricardo Anaya, diputado presidente, con la prensa– es que hay poca sensibilidad política para atender las necesidades del país y de su población, y que merece más su atención, el seguir a una selección de futbol que disputa un repechaje ante un rival con un desempeño tan pobre, que ni siquiera debió meter el gol de la honra.

Esperemos que ahora en el partido de vuelta, tanto el ejecutivo como el legislativo, en compañía de sus equipos de social media, eviten este tipo de tweets y estrategia de comunicación, que en lugar de sumar, restan a su imagen política.